ORBITA TOROIDAL Y MAGIA SEXUAL, por Martiniano Courvoisier

La Auto realización como proceso de maduración del Ser hacia un estado de consciencia expandida, desde donde el potencial creativo humano se manifiesta es toda su infinita magnitud, es alcanzado cuando el recorrido de su energía kundalini alcanzo el séptimo (Sahasrara) para recibir inspiración de su esencia cósmica y universal y desde allí se proyecta nuevamente hacia la tierra, en forma de una manifestación en el plano de “lo concreto”, describiendo la geometría de la onda toroidal. El Toroide es un sistema auto organizado donde todos sus componentes interactúan juntos en una unidad básica, la cual expande toda su energía hacia alrededor hasta que vuelve a enfocarla nuevamente en su centro, repitiendo dicho ciclo infinitas veces. Toda la energía que emerge desde el núcleo, se expande en forma de toroide y vuelve al origen retroalimentándolo, lo cual le da su cualidad de auto generativo. Completando la fase ascendente de frecuencia vibracional que activo y desplego a cada uno de los centros energéticos (chakras), la energía kundalini como representación del poder creativo, llega desde Muladhara (primer chakra) a Sahasrara (séptimo chakra) para impregnarse de divinidad y expandirse como pulso creador hacia el todo y materializarse en el plano de lo concreto, en la tercera dimensión. La energía completa el recorrido ingresando nuevamente al chakra Raíz. Se completa la órbita toroidal reiniciando y perpetuando el ciclo energético creativo de manera indefinida. Para muchas escuelas iniciáticas el proceso madurativo y evolutivo de la iluminación del Ser, culmina en el chakra raíz que se activa al recibir la energía proveniente del chakra corona (Sahasrara). El ultimo chakra en iluminarse seria Muladhara (Primer Chakra) con la primer manifestación consciente que se proyectó desde la inspiración de Sahasrara iluminado. Dicha manifestación, en el plano de lo concreto, implicaría la encarnación de un ser humano Multiversal y Auto Realizado, con toda su belleza desplegada, con todo su potencial creador puesto en función y servicio de la creación consciente de realidades que abarcan todos los planos de la existencia, para llevar a cabo la misión y propósito de vida que el mismo se Adjudicó. Esta activación de Muladhara (primer chakra) le confiere al Ser Multiversal, las raíces energéticas para materializar y manifestar ilimitadamente en el plano de lo concreto. Le confiere un anclaje en la 3D para que, desde 5D (Sahasrara) e impulsado desde 4D(Anahata), el ser Multiversal manifieste milagrosa y mágicamente pura belleza sobre la tierra.Una vez que se completa por primera vez la órbita toroidal se configura la geometría sagrada del toroide como diseño estructural de la conciencia de 5D. El pensamiento que en 3D es lineal y en 4D es circular y horizontal, en 5D se vuelve toroidal, impulsando procesos creativos que retroalimentan para dar un nuevo ritmo al proceso evolutivo hacia la expansión.Desde la antigüedad y bajo la forma de infinidad de prácticas y filosofías se busca el desarrollo espiritual y de conciencia humana para ascender la energía Kundalini con la consecuente maduración y evolución. Yoga, Tao, Tantra, Metafísica, entre tantas, describen y desarrollan toda una conciencia en relación a este despertar del potencial creativo humano, representado en la órbita Toroidal. El Tantra, por su parte, y como una de las formas de realizar un trabajo consciente de la ascensión de la energía kundalini, creativa o sexual describe que través de la práctica sexual consiente un ser humano que ha madurado en su evolución, logra elevar su energía Kundalini para la trascendencia personal y su pareja. Magia sexual, en este caso sería cuando un ser humano iniciado en auto gestionar su despertar de conciencia, accede al encuentro sexual con una pareja para que, más allá de experimentar placer sexual a través de sus órganos sexuales, lograr elevar su energía kundalini y la de su pareja activando a cada uno de sus centros energéticos hasta Sahasrara, para finalmente proyectarla creativamente hacia algo que se quiere manifestar en su realidad habitada. Magia sexual es llevar el placer desde su forma más instintiva y básica hacia la frecuencia de vibración más cósmica y sublime para luego canalizarla creativamente y manifestar milagros en la realidad habitada. Asumir esta posibilidad de volver a la sexualidad un camino de trascendencia humana para la elevación de la conciencia y despertar el potencial creativo humano es clave y se vuelve necesario cuando el Ser aspira avanzar en su evolución y auto Realizarse. Todo ser humano que se inicie en este trabajo personal de despertar conciencia y de tomar responsabilidad de la creación de su realidad tardará poco en reconocer que para lograrlo deberá transformar las ideas, hábitos de sus prácticas sexuales y la utilización de su energía creativa. Si tenemos en cuenta el recorrido que realiza la energía Kundalini en su ascensión desde el chakra raíz, vemos que no demora en encontrarse con la primera gran resistencia para avanzar, un segundo Chakra bloqueado o inmaduro. Si también tenemos en cuenta que la sombra y lo que bloquea a este segundo chakra es la culpa, sumado a la infinidad de juicios negativos y tabúes que desde sistemas de creencias duales condicionan a la sexualidad entendemos fácilmente que este paso será crucial y un gran reto a superar en el despertar personal. Como parte estructural del viejo paradigma con sistemas de creencias cimentados en la dualidad y operando en la 3D, la Religión ha jugado un rol protagónico en mantener condicionada a la sexualidad en su versión más básica e instintiva limitando el ascenso de la energía Kundalini hacia frecuencias más elevadas y por lo tanto limitando también el poder creativo humano. Lejos de interpretarlo como una maniobra de control sobre la humanidad, se podría asumir que es justamente la condición más perfecta para que solo aquel ser humano que despierta a su naturaleza divina accede a la conciencia que lo habilita a auto gestionar su propia liberación, trascendiendo aquellas creencias limitantes que siendo parte de un sistema colectivo le correspondieron por su nivel evolutivo inmaduro que ahora elije elevar. Desde su estructura dual la religión divide la totalidad en divino y diabólico, bueno y malo, santo y pecador, correcto e incorrecto, “lo que se debe y no se debe” impregnando de moralidad la experiencia sexual y el placer, condicionando al ser humano a una sexualidad cargada de negatividad y de culpa, manteniendo cerrado al segundo chakra impidiendo el libre flujo de Kundalini en su viaje de ascensión. Cualquier juicio negativo, cualquier creencia de “pecado” o impureza frente a los impulsos creativos correspondientes a la sexualidad mantendrán cerrado a Svadhisthana (segundo chakra). Desde la educación que se recibe cuando somos niños, que libre de juicios exploramos el placer a través de nuestro cuerpo y genitales y somos censurados tildando de sucio todo lo referente a esas partes del cuerpo, hasta la negación de la posibilidad de experimentar placer al compartir con una persona del mismo género son manifestaciones de una sexualidad inmadura y condicionada por la naturaleza dual de la religión. Entendiéndolo así, solo aquellas personas que se permiten ser fieles de expresar y experimentar libre y plenamente el placer sexual desde su condición humana acceden a la magia sexual. Solo aquellos que se permiten encarnar con inocencia el juego de explorar su capacidad de sentir y experimentar placer, viviendo en su realidad aquello que surge en sus fantasías, son candidatos a manifestar en plenitud la infinita capacidad humana de crear. Solo aquel ser humano que decide trascender la dualidad, liberándose de los condicionamientos de sistemas de creencias colectivos arraigados como norma en sociedades y culturas, asumiendo que ni lo bueno es tan bueno, ni lo malo es tan malo, logra encarnar su sexualidad como una experiencia sagrada, libre de ego, libre de juicios, integrando por completo su naturaleza humana, abriéndose en plenitud y creatividad para experimentar placer a través de su templo sagrado, su cuerpo. Y desde allí elevar esa energía hacia Sahasrara logrando integrar la tierra y el cielo, su aspecto humano y divino para expresar todo su potencial creador.

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